Ese que siempre piensa que es lupus y nunca es. Esta vez ha acertado. La buena noticia es que mi madre no tiene fibromialgia. La mala, evidentemente, es que tiene lupus y algo más que no saben qué es.
Es incapaz de dormir más de quince minutos seguidos. Le duelen las articulaciones, se le hinchan las manos y los pies, no tiene casi fuerza, se le está cayendo el pelo y la piel y también comienza a tener problemas con los riñones. El lupus es incurable y el médico dice que puede que el dolor vaya a menos sin llegar a extinguirse o puede que se muera. No ha dicho nada sobre la probabilidad de que suceda una cosa o la otra.
Todo esto está dejando huella en su carácter. En casa se respira tristeza y tengo mucho miedo.
jueves 6 de marzo de 2008
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